Sujeto1: -¡Feliz día de la amistad compañero!
Sujeto2: -Hombre, qué bien, gracias, igualmente. Sepa usted que le tengo bastante estima y gracias por el gesto.
Sujeto1: -¡Usted sabe que yo también mi amigo! No dude que así es. Por eso quisiera confesarle que yo lo he considerado siempre un reverendísimo animal, ni más ni menos. Vea que si lo aprecio bastante.
Sujeto2: -Caramba, se lo agradezco de sobremanera. No vaya usted a a hacerme sonrojar,pero es usted muy amable.
Sujeto1: -No es nada compañero.
Ésta conversación podrá parecer absurda, pero no lo es tanto si la vemos correctamente. Meditemos ¿qué es un animal?
Si vas con la corriente, es posible que imagines a alguien de poco intelecto. De todos modos ¿No son los animales seres inferiores y faltos de inteligencia? Dejarse llamar animal es algo indignante, ya que nos estaría rebajando del estatus supremo que ocupa el ser humano. Todo esto suponiendo que de verdad seamos mejores ¿verdad?
Temo que muchas veces no es así. Si bien la inteligencia de la que tanto hablanos nos permite llegar aún más lejos, incluso a destruirnos a nosotros mismos.
En cambio, una animal, a pesar de guiarse por el instinto, es un ser balanceado. Puede ser salvaje, pero para proteger lo que le pertenece, incluso para salvar la vida. A un animal no lo mueve el orgullo, y a pesar de su posible ferocidad, nunca dejará de irradiar un aire de inocencia, siendo nosotros quienes nos excusamos poniendo malas intenciones en sus acciones.
Al escribir esto, pienso en uno de los mejores amigos del hombre. Nuestros compañeros caninos son fieles y cariñosos como pocos seres. Ser recibido por ellos al final del día es un espectáculo que conmueve el corazón. ¿Quién más muestra tanto cariño y alegría que ellos cuando llegamos a nuestra casa, no importa cuántos años pasen? Nuestros congéneres podrán acostumbrarnos a los saludos fríos, pero ellos no. Además, su capacidad de perdón es increíble, no son presas del orgullo humano: casi podríamos decir que saben perdonar mejo que nosotros, muy a pesar de nuestros errores.
Como dijo Diógenes, "Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro". No estaría mal para nosotros ser un poquito más "animales".

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